Blast Corps
Blast Corps | NINTENDO 64
Blast Corps
Por Guillermo • Enero 25, 2025
Tal vez la mejor y más importante colaboración entre Nintendo y una compañía externa fue la que mantuvo con Rare. Durante el periodo en que ambas compañías trabajaron juntas, se desarrolló una gran cantidad de videojuegos aclamados. Reseñaremos siete de estas colaboraciones, comenzando por un juego difícil de clasificar en ningún género. Hablaremos hoy de Blast Corps.
CONTENIDO
- Ficha Técnica
- Antecedentes
- El Juego
- Historia
- Jugabilidad
- Recepción y Legado
- Análisis
- Conclusión
- Sección Bonus
- Próximamente
🎮 Ficha Técnica
🖥️ Versión más aclamadaNintendo 64 1997
🏢 DesarrolladoraRare
⚔️ GéneroAcción
🎮 Versión reseñada
Blast Corps (Nintendo 64-1997, jugado en Nintendo Switch)
📦 Versión originalBlast Corps (1997)
METACRITIC
Antecedentes
Rareware
Rare Inc. es una compañía británica, y es importante resaltarlo porque ninguna otra compañía —ni siquiera la japonesa— ha logrado un nivel de colaboración tan cercano con Nintendo como el que logró Rare.
Rare fue fundada por los hermanos Chris y Tim Stamper como Ultimate Play the Game. Esta primera compañía lanzó una gran cantidad de videojuegos en los años 80, muchos de ellos éxitos rotundos —uno de estos primeros juegos aparecerá en una próxima entrega de este sitio.
A finales de los 80, Ultimate se convirtió en Rare y comenzó a desarrollar juegos aún más exitosos para la NES, entre ellos la franquicia Battletoads. No sería hasta inicios de los 90 que, gracias a sus avances en el uso de gráficos hiperrealistas, Nintendo decidiera confiarles una de sus franquicias más importantes.
Donkey Kong, en manos de Rare, fue lo mejor que le pudo haber pasado al gorila y a su grupo. La serie Donkey Kong Country alcanzó un éxito tan grande que Nintendo decidió convertirse en accionista de una participación considerable en la compañía. Al lanzar el Nintendo 64, Rare ya estaba consolidada como la compañía de segunda parte más importante de Nintendo. Era de esperar que esta relación diera grandes frutos en la nueva consola.
Un juego difícil de clasificar
Los videojuegos de acción constituyen la categoría más amplia del medio: los shooters, los juegos de pelea e incluso los plataformeros son técnicamente subgéneros de la acción. Decir que Blast Corps es un juego de acción es correcto, pero es tan vago que podría aplicarse a casi cualquier otro juego de este sitio.
Varios desarrolladores del juego lo describen como un juego de puzles, pero tampoco es exactamente eso. Si bien algunos niveles requieren pensar detenidamente, Blast Corps está bastante lejos de ser un juego de puzles en el sentido tradicional. Otros podrían decir que es un juego de carreras, por sus misiones contrarreloj. Pero tampoco.
La realidad es que Blast Corps es un juego que mezcla acción, destrucción, puzles y carreras de una forma completamente propia, sin que ninguno de esos géneros lo describa del todo. Si tuviera que inventar uno, lo llamaría juego de destrucción. En los videojuegos, generalmente se trata de construir —por algo, Minecraft, del que eventualmente hablaremos, es el juego más vendido de la historia. Destruir es una mecánica rara vez explorada. Blast Corps demuestra que puede ser una de las cosas más divertidas que existen.
Blast Corps
Desarrollado por un pequeño equipo de apenas siete personas en Rare, Blast Corps es un claro ejemplo de que con poco se puede hacer mucho. Antes de su lanzamiento, no había sido lanzado ningún juego similar y, desde entonces, sigue siendo un concepto demasiado original como para haber sido replicado. Reseñaremos muchos juegos en este sitio y, sin lugar a dudas, Blast Corps será uno de los más singulares.
Historia
En Blast Corps, un camión cargado con misiles radioactivos pone en riesgo la seguridad mundial. Para evitar una catástrofe, el camión se dirige a un punto alejado donde se realizará una explosión controlada. El problema es que, en su camino, hay edificios y estructuras que, con el mínimo contacto, podrían desencadenar una megaexplosión.
Aquí entra en escena Blast Corps, una compañía de demolición cuyo trabajo es destruir todo lo que se interponga en el camino del camión —y de paso, todo lo que haya cerca. Durante las misiones, también se salvan a sobrevivientes y se busca la ayuda de científicos que puedan contribuir a evitar el desastre nuclear.
Una vez evitado el peligro inmediato, la historia no termina: somos contratados para despejar una pista de aterrizaje de una nave espacial y, finalmente, la aventura nos lleva hasta la Luna, donde debemos limpiar basura espacial para ganarnos unas merecidas vacaciones.
Jugabilidad
Blast Corps consta de dos tipos de niveles. Los niveles principales —llamados niveles de Carrier— son los en los que se desarrolla la historia. El objetivo es utilizar distintos vehículos para destruir todo lo que se encuentre en el trayecto del camión radioactivo antes de que este lo alcance. Cada uno de estos niveles incluye, además, objetivos secundarios: salvar a personas atrapadas o destruir la totalidad de los edificios del mapa.
Los niveles secundarios son los Time Trials, con objetivos muy variados: completar un recorrido en el menor tiempo posible, destruir una cantidad determinada de edificios o superar otros desafíos cronometrados. En estos niveles, a veces, se puede elegir entre varios vehículos según las necesidades del jugador.
La variedad de vehículos es uno de los pilares del juego. El Ramdozer es el primero que conocemos: un tractor capaz de destruir la mayoría de las estructuras a su paso, salvo los edificios grandes. El Skyfall es un vehículo pequeño que utiliza rampas para desplazarse sobre los edificios y demolerlos desde arriba. El Backlash es uno de los más usados en la campaña y solo puede destruir estructuras por su parte trasera, lo que lo convierte en el vehículo más frustrante del juego. El Sideswipe dispara simultáneamente hacia ambos lados, destruyendo dos estructuras a la vez. La motocicleta Ballista usa misiles, aunque su puntería deja bastante que desear.
Además, existen tres máquinas mecánicas. El Thunderfist es un gran robot capaz de demoler incluso las estructuras más grandes. El Cyclone es un robot más pequeño que solo puede destruir mediante acrobacias. Y el favorito de casi todos: el J-Bomb, un robot capaz de volar y caer sobre los edificios desde arriba, similar a como lo haría Mario.
El sistema de puntuación se basa en medallas: bronce, plata y oro, según el desempeño en cada nivel. Los niveles de Carrier tienen dos medallas de oro — la primera se obtiene al abrir el paso al camión, y la segunda al destruir todos los edificios, activar todas las luces y rescatar a todos los supervivientes. Los Time Trials tienen una sola medalla de oro, que se obtiene al completar el nivel dentro del tiempo indicado. Al acumular medallas, se sube de rango y los nombres se vuelven cada vez más absurdos.
Determinados niveles esconden secretos: científicos que desbloquean niveles ocultos y radares con el mismo propósito. Conseguir todas las medallas de oro —incluidas las de la Luna— desbloquea los niveles de los planetas: Mercurio, Venus, Marte y Neptuno, todos con físicas alteradas que simulan una gravedad menor. Para los más exigentes, también existe un desafío de medallas de platino que exige completar esos mismos niveles en tiempos casi humanamente imposibles.
Recepción y Legado
Blast Corps vendió casi un millón de copias, lo suficiente para considerarlo un éxito en el Nintendo 64. Las revistas y sitios de videojuegos de la época lo aclamaron, especialmente por la originalidad de su premisa. A pesar de ello, el juego nunca recibió secuela y ha quedado en la memoria colectiva como una joya infravalorada de la biblioteca de Rare, especialmente a la sombra de los grandes lanzamientos que la compañía haría después en la misma consola.
Blast Corps formó parte de Rare Replay en 2015 para Xbox One (84 en Metacritic), un recopilatorio con una gran cantidad de videojuegos de la compañía, incluyendo títulos de la época de Ultimate. Más recientemente, fue lanzado para Nintendo Switch como parte del Nintendo Switch Online + Expansion Pack, la versión que se utilizó para esta reseña.
| Versión | Plataforma | Año | Metacritic | Disponible hoy | Notas |
|---|---|---|---|---|---|
| Blast Corps | Nintendo 64 | 1997 | 90 ⭐ | ✗ No | Versión original. Segundo juego mejor puntuado de N64 en 1997 según Metacritic |
| Rare Replay | Xbox One | 2015 | 84 (colección) | ✓ Sí | Recopilatorio de 30 juegos de Rare. Disponible en Xbox y PC (Game Pass) |
| Blast Corps | Nintendo Switch | 2024 | — | ✓ Sí | Versión recomendada. Disponible con la suscripción Nintendo Switch Online + Expansion Pack. Versión usada para esta reseña |
ANÁLISIS
Rare es una de mis compañías de videojuegos favoritas y Blast Corps es un claro ejemplo de por qué. Una idea completamente original, a tal punto que ningún otro videojuego desde su lanzamiento se ha atrevido a replicarla. Una idea tan única que hasta parece imposible que sea tan divertida.
La destrucción como mecanismo principal parecería ilógica en un videojuego. A los jugadores les gusta construir —hay razones de sobra para que Minecraft sea el juego más vendido de la historia. Es extraño que algún videojuego nos ponga a destruir. Blast Corps demuestra que su gameplay es mucho más divertido que el de la mayoría de los juegos de construcción.
Pero no es solo la destrucción lo que hace que el juego sea divertido. La mezcla de mecánicas de puzles, carreras contrarreloj y exploración hace que Blast Corps rara vez se sienta repetitivo. La variedad de vehículos, cada uno con características distintas, no solo añade profundidad, sino que también promueve la rejugabilidad: en muchos niveles hay varias formas de resolver el problema, y descubrir la más eficiente es parte del placer.
Las misiones están construidas bajo el principio del speedrunning: te motivan a terminarlas lo antes posible y, una vez que lo has hecho, te piden hacerlo aún más rápido. El juego lleva este principio al límite con las medallas de platino, cuyos tiempos objetivos bordean lo imposible. Obtuve todas las medallas de oro, que ya representan un desafío considerable, y eso fue suficiente para sentir que saqué todo lo que el juego tenía que dar. Las de platino son para otro nivel de obsesión.
Los controles son una maravilla en la mayoría de los vehículos. El Ramdozer es para mí uno de los vehículos más satisfactorios de controlar en cualquier videojuego — ver cómo todo lo que se interpone en su camino cae sin resistencia no tiene precio. Lo mismo ocurre con los tres robots: están diseñados como armas de destrucción masiva y realmente se nota. El J-Bomb es el favorito de la mayoría de los jugadores, y también lo es el mío, gracias a su capacidad de sobrevolar los niveles y caer sobre los edificios desde las alturas.
El gran problema del juego es que los vehículos no funcionan tan bien. El Backlash es definitivamente el favorito de los desarrolladores —o simplemente quisieron burlarse de los jugadores— porque aparece en la mayoría de los niveles, incluidos varios de los más difíciles. Es un vehículo que nunca se comporta como uno quiere: frustrante de controlar, con una mecánica (destruir solo con la parte trasera) que, en papel, suena interesante y, en la práctica, genera desesperación. La Ballista también tiene sus problemas: se conduce de forma extraña y sus misiles casi nunca aciertan el blanco. Aun así, ninguno de estos vehículos arruina la experiencia general del juego.
Una vez obtenida la primera medalla de oro en los niveles de Carrier, se elimina el límite de tiempo y se puede explorar libremente. Es entonces cuando uno se da cuenta de que los niveles son mucho más grandes de lo que parecen. Me encanta esa transición: la presión del camión radioactivo obliga a actuar rápido en la primera pasada, pero una vez resuelto el problema, la calma te permite descubrir secretos y rincones que habías ignorado por completo.
La música del juego es sencillamente maravillosa. Graeme Norgate creó una banda sonora tremendamente variada: country, rock de influencia de los Rolling Stones, música electrónica y ambientes espaciales conviven en el mismo juego sin que nada suene fuera de lugar. Además, la música reacciona a lo que ocurre: se vuelve más rápida y pesada a medida que aumenta la tensión, lo que intensifica la urgencia en los momentos más críticos.
Los gráficos no han envejecido tan bien — las texturas se repiten y son de calidad limitada, algo habitual en los primeros juegos del Nintendo 64. Sin embargo, las animaciones de las explosiones y los propios vehículos le dan mucha personalidad al juego y compensan lo que el tiempo ha desgastado en otros aspectos visuales.
La cámara es el otro problema recurrente. En un juego donde la orientación es fundamental — necesitas saber exactamente hacia dónde se dirige tu vehículo — la cámara a veces trabaja en tu contra. Aprendí rápido a moverla lo menos posible para no desorientarme, pero hay momentos en que su ángulo simplemente no ayuda y toca avanzar a ciegas.
⭐ POR QUÉ ES UNIVERSALLY ACCLAIMED
En 1997, el Nintendo 64 ya tenía Super Mario 64 y Pilotwings 64 para demostrar lo que podía hacer. Blast Corps llegó después con algo completamente distinto: no una extensión de un género conocido llevado al 3D, sino una idea que no existía antes y que nadie sabía que necesitaba. Los críticos de la época reconocieron en ese 90 algo que va más allá de la ejecución técnica — reconocieron la valentía de un equipo pequeño que construyó un juego sin precedentes ni red de seguridad. Un juego que mezcla carreras, puzles, destrucción y exploración sin que ninguna de esas etiquetas lo describa del todo, y que aun así funciona con una cohesión sorprendente. Casi 30 años después, lo que más impresiona no es que siga siendo divertido — es que sigue siendo único.
CONCLUSIÓN
Blast Corps es una maravilla de juego. Algo completamente único en todo el medio que, hasta la fecha, no ha sido replicado. Aun con sus momentos frustrantes —principalmente relacionados con el Backlash y una cámara ocasionalmente traidora— la diversión que ofrece muy pocos juegos logran igualarla. Una joya infravalorada entre los lanzamientos más llamativos de Rare, que ha mantenido un estatus de culto gracias a su gameplay singular y su asombrosa música.
Por supuesto, esto fue solo el inicio para Rare en el Nintendo 64. Muy pronto volveremos a hablar de ellos, en lo que tal vez sea el juego más importante que hayan lanzado.
DATOS CURIOSOS
Blast Corps fue el primer juego de Rare para el Nintendo 64. El equipo de desarrollo comenzó con solo cuatro personas, la mayoría recién graduadas de la universidad, y nunca superó los siete miembros.
La idea original del juego surgió de Chris Stamper, cofundador de Rare, que simplemente quería crear un juego donde se destruyeran edificios. Las mecánicas de puzle que acabaron definiendo el juego fueron inspiradas en Donkey Kong.
Blast Corps fue nombrado Juego del Mes por la revista Electronic Gaming Monthly en mayo de 1997 y obtuvo el segundo Metacritic más alto de todos los juegos de Nintendo 64 de ese año, solo por detrás de GoldenEye 007.
A pesar de su éxito, el juego nunca recibió una secuela ni fue directamente imitado por ningún otro título. En 2024, casi 27 años después de su lanzamiento, recibió su primera línea oficial de merchandising a través de Fangamer.
SECCIÓN BONUS
Retrospectivas en video
Fue difícil encontrar material de calidad, pero este video del canal Gaming Introspection me gustó muchísimo. Tiene muy pocas vistas, lo que me sorprende porque explica con mucho detalle por qué el juego es tan bueno.
Y la mejor canción es…
La maravillosa banda sonora de Graeme Norgate es tan variada que resulta difícil elegir un solo tema. Estuve a punto de quedarme con el tema de los niveles J-Bomb —Havoc District, Lizard Island, Saline Watch, Dagger Pass—, un tema extremadamente relajante que encaja perfectamente con la calma de planear un vuelo antes de la caída. Pero al final me decidí por el tema de los niveles de Thunderfist: Cromlech Court, Venus y Neptuno. Frenético, con una base electrónica pulsante que te hará mover en el asiento durante todo el tiempo que suene.
PRÓXIMAMENTE
Dije que no faltaría mucho para hablar de un juego incluso mejor que Super Mario 64. Para la siguiente entrega tendremos uno de mis juegos favoritos de todos los tiempos, que forma parte de mi top 10 actual. El juego que le dio a una respetada franquicia un nuevo esquema y terminó siendo la base de uno de mis géneros favoritos. Reseñaremos a Castlevania: Symphony of the Night.



