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Wave Race 64

Wave Race | NINTENDO 64

Wave Race 64

Por Guillermo  • Diciembre 23, 2024

Hoy discutiremos sobre nuestro primer juego de carreras y qué mejor que hacerlo de forma original, reseñando un juego de carreras sin autos. El primer juego de Nintendo en la lista resulta ser una maravilla técnica de mecánicas acuáticas. Pónganse sus chalecos salvavidas y adentrémonos en Wave Race 64.

CONTENIDO

  1. Ficha Técnica
  2. Antecedentes
  3. El Juego
    1. Historia
    2. Jugabilidad
    3. Recepción y Legado
  4. Análisis
  5. Conclusión
  6. Sección Bonus
  7. Próximamente

🎮 Ficha Técnica

🖥️ Versión más aclamadaNintendo 64 1996

🏢 DesarrolladoraNintendo EAD

⚔️ GéneroCarreras

🎮 Versión reseñada

Wave Race 64 (Nintendo 64-1996, jugado en Nintendo Switch)

📦 Versión original

Wave Race 64 (1996)

METACRITIC

92

Antecedentes

Los juegos de carreras

El deseo de conducir evitando los riesgos de la vida real es algo que muchos quieren cumplir. La adrenalina que produce la velocidad es lo que lleva al surgimiento de carreras clandestinas que potencialmente pueden terminar en desgracia. El desarrollo y la evolución de los juegos de carreras son, entonces, totalmente comprensibles.

¿Quién no desea ver hasta qué velocidad puede llegar sin importar las consecuencias? ¿Quién no desea competir contra otros para ver quién es el más rápido? Todos estos deseos se vuelven realidad gracias al género de las carreras. Y es que los juegos de este tipo están entre los primeros videojuegos creados: entre las primeras recreativas lanzadas están Yacht Racer, un juego electromecánico de carreras de yates del año 1900, y Drive Mobile, de 1941.

En las recreativas, el género se desarrolló de forma significativa, desde imágenes estáticas con fondos a color para dar una pseudoapariencia en 3D —como en Speedway de 1969— hasta el verdadero uso del 3D, popularizado por Sega con Virtua Racing de 1992.

Drive Mobile (1941)

Tipos de carreras

Actualmente existen cuatro grandes subtipos establecidos de juegos de carreras: el estilo arcade, el estilo simulación, el estilo go-kart y el estilo futurista o antigravedad. El juego que reseñamos hoy pertenece al primero.

La gran mayoría de los juegos de carreras pertenecen al subgénero arcade. Aquí se compite contra otros conductores en una variedad de pistas, con el objetivo de llegar a la meta en el menor tiempo posible y antes que los demás. Es la forma más básica del género y se llama así porque la mayoría de las recreativas comparten la misma premisa.

Los otros subgéneros comparten esa misma estructura competitiva, pero le agregan características propias. Los simuladores buscan que la experiencia se acerque lo más posible a la conducción real. Los otros dos, como sus nombres indican, se basan en el uso de go-karts y vehículos antigravedad. En todos los casos se compite contra otros conductores, ya sean controlados por computadora o por otros jugadores.

Wave Race para Game Boy

A diferencia de lo que muchos creen, Wave Race 64 no fue el primer juego de la franquicia. El primer Wave Race se lanzó en 1992 para la Game Boy. En él se controlan motos acuáticas en dos modos de juego: en el modo Slalom, el jugador debe pasar por boyas acuáticas en el menor tiempo posible; en el modo Carrera, debe competir contra otros competidores en pistas con obstáculos. Ambos modos se combinarían en la secuela para Nintendo 64.

Wave Race de Game Boy es un juego muy básico. Las físicas del agua apenas están desarrolladas y el juego prácticamente no tiene música. Si bien no tuvo un mayor impacto, se le debe reconocer como la base de una franquicia que ha destacado gracias a su idea de usar motos acuáticas en lugar de automóviles.

Wave Race (1992)

De demo técnica a clásico

Wave Race 64 fue desarrollado por Nintendo EAD, la división de desarrollo más importante de Nintendo en ese momento, encargada de Mario y Zelda y liderada por Shigeru Miyamoto. Miyamoto es tal vez la persona más importante en la historia de los videojuegos, pero hablaremos de él en detalle en la siguiente entrada de Nintendo en este sitio.

No es raro que los juegos de Nintendo nazcan de las mecánicas que los definen, y fue así con Wave Race 64. Las mecánicas del agua fueron creadas originalmente como una demo técnica para el Nintendo 64, la primera consola de Nintendo con gráficos en 3D. A Miyamoto le gustaron tanto que decidió crear un videojuego completo en torno a ellas.

Wave Race 64

El juego salió a la luz a finales de 1996 en América y en Japón como uno de los primeros títulos para el Nintendo 64. Al inicio del desarrollo se intentó hacer un juego similar a F-Zero, pero en agua y con botes, que incluso podrían transformarse durante la carrera en distintas formas. Tras una recomendación de Tim Stamper, creador de Rare —empresa que tendrá su época dorada a finales de los 90 y que veremos muy pronto aquí—, se decidió cambiar los botes por motos acuáticas.

Historia

Veremos esto con más frecuencia en el futuro, pero realmente no hay una historia en Wave Race 64. Irónicamente, sí había una en el primer juego para Game Boy, pero estaba oculta en el manual. La premisa es tan simple como puede ser: cuatro competidores —dos de Estados Unidos, uno de Canadá y uno de Japón— se enfrentan en una serie de circuitos para ganar el campeonato. Es básicamente la misma premisa que todos los juegos de carreras que veremos de aquí en adelante, y en este caso, eso está perfectamente bien. Wave Race 64 no necesita historia. Lo que tiene para ofrecer está en el agua.

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Jugabilidad

Wave Race 64 ofrece varios modos de juego para un solo jugador. El modo principal es el Championship, que consiste en una serie de circuitos de dificultad ascendente con tres niveles: normal, difícil y experto. Al ganar cada circuito, se desbloquea el siguiente nivel de dificultad y al superar el modo difícil, se desbloquea el modo espejo, donde todas las pistas aparecen en dirección contraria. Inicialmente, hay seis pistas en el modo normal; al desbloquear una nueva dificultad, se añade una pista, hasta un total de ocho en el nivel más alto.

En el modo Championship, el objetivo es competir contra tres contrincantes y llegar primero a la meta, pero no es tan sencillo como suena. Cada personaje tiene diferentes estadísticas de movimiento y, además de ganar, el jugador debe atravesar secciones específicas de la pista señaladas por boyas. Pasar por esas secciones acumula velocidad hasta un límite máximo; fallar en hacerlo hace perder toda la velocidad acumulada y, si se falla cinco veces, se queda descalificado.

El sistema de puntuación añade otra capa de presión: a diferencia de otros juegos de carreras, si al terminar una pista no se alcanza una cantidad mínima de puntos acumulados, se pierde todo el circuito y hay que comenzar desde la primera pista. Ganar no basta; hay que ganar bien.

Los otros modos para un jugador son Time Trials y Stunt Mode. En Time Trials se recorren las pistas sin competidores, con el objetivo de mejorar los tiempos personales. En Stunt Mode se debe pasar por los anillos en el menor tiempo posible, con la posibilidad de sumar puntos adicionales mediante acrobacias. Todos los modos permiten realizar trucos, y el juego también ofrece el modo multijugador, aunque solo contra un jugador adicional.

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Recepción y Legado

Desde su salida y gracias a la gran campaña promocional de Nintendo, Wave Race 64 se convirtió en un éxito tanto en la crítica como en las ventas. Los críticos elogiaron sus maravillosas físicas de agua, sus controles precisos pero exigentes y sus gráficos llenos de colores vivos. Wave Race 64 fue el juego perfecto para demostrar lo que era capaz el Nintendo 64.

En Japón, en 1997, se lanzó una versión compatible con el Rumble Pack que, además de incorporar vibración, añadía un modo fantasma en el Time Trial. Como clásico del Nintendo 64, el juego ha sido relanzado en las consolas virtuales de Wii y Wii U en 2007 y 2016, respectivamente, y también forma parte del Expansion Pack de Nintendo Switch Online, la versión utilizada para esta reseña. También formó parte de los pocos juegos lanzados para el iQue Player, consola análoga al Nintendo 64 en los mercados chinos.

El juego tuvo una secuela en 2001 para GameCube, Wave Race: Blue Storm (80 en Metacritic). Al igual que su predecesor, intentó demostrar el poder de la nueva consola de Nintendo, pero no obtuvo ni de cerca el mismo éxito. Desde Blue Storm, no se ha lanzado ningún nuevo juego de la franquicia, lo que la convierte en una de las tantas series olvidadas de Nintendo.

VersiónPlataformaAñoMetacriticDisponible hoyNotas
Wave Race 64Nintendo 64199692 ⭐✗ NoVersión original. Descontinuada
Shindou Wave Race 64Nintendo 641997✗ NoRelanzamiento japonés con soporte Rumble Pack y modo fantasma en Time Trial
Wave Race 64 (Player’s Choice)Nintendo 641998✗ NoRelanzamiento a precio reducido en la línea Player’s Choice de Nintendo
Wave Race 64iQue Player2003✗ NoVersión para el análogo chino del Nintendo 64. Fue uno de sus juegos de lanzamiento e incluía una demo de una hora
Wave Race 64Wii Virtual Console2007✗ NoLos anuncios de Kawasaki fueron reemplazados por anuncios de Wii y Nintendo DS al haber expirado la licencia
Wave Race 64Wii U Virtual Console2016✗ NoLos anuncios de Kawasaki fueron restaurados en esta versión. Descontinuado junto al Wii U eShop
Wave Race 64Nintendo Switch2022✓ SíVersión recomendada. Disponible con la suscripción Nintendo Switch Online + Expansion Pack. Versión usada para esta reseña
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ANÁLISIS

A diferencia de las dos primeras entradas del sitio, con Wave Race 64 sí tengo algo de experiencia previa. Recuerdo haberlo jugado en un emulador durante mi adolescencia y, si bien en ese momento lo encontré divertido, no es que haya dejado grandes recuerdos como los que sí dejaron otros juegos de Nintendo 64 de aquella época. Incluso llegué a este análisis esperando jugar solo unas pocas horas y tener todo listo para escribir, específicamente porque recordaba que el juego es bastante corto.

Apenas comencé a jugar, me di cuenta de que no recordaba realmente cómo se sentía. Para alguien acostumbrado a los juegos de carreras de autos, resulta difícil de explicar. Al inicio es un desastre completo tratar de controlar la moto, pero luego de unos cinco minutos los controles empiezan a tener sentido. He jugado muchos videojuegos a lo largo de mi vida y pocos se sienten tan satisfactorios como Wave Race 64, una vez que los entiendes.

Y todo eso funciona gracias a un elemento clave: el agua. Ya la hemos mencionado varias veces, pero es difícil exagerar lo impresionante que sigue siendo. Su impredecibilidad hace que, cada vez que se intente una pista, esta se sienta completamente diferente. A eso se suman las boyas, los cambios de dificultad entre vueltas y las diferencias estadísticas entre los personajes jugables. Todas esas pequeñas características convierten lo que aparentemente es un juego pobre en contenido en uno de los títulos más rejugables que se han creado.

Las pocas horas que esperaba dedicarle se convirtieron en días, semanas e incluso meses. A diferencia de los dos juegos anteriormente reseñados, a Wave Race 64 he vuelto constantemente, incluso después de completar todo lo que ofrece, simplemente para disfrutar de uno o dos circuitos. Y eso jugando exclusivamente en el modo Championship; los otros modos apenas los he tocado.

Además del agua, el tono general del juego es lo que lo hace especial. Los colores son brillantes; cada pista tiene su propia personalidad y la música de Kazumi Totaka acompaña a cada circuito con perfección. Los efectos de sonido son igual de maravillosos y, junto con el narrador del juego, aumentan la experiencia de forma significativa. Pocas veces podría decir que un juego que ya jugué en mi adolescencia me causa hoy una impresión aún mayor que entonces.

Las pistas pueden que no sean muchas, pero sí se esforzaron por hacerlas únicas. El ejemplo más claro es mi favorita, Drake Lake: en la primera vuelta, todo está cubierto de neblina, lo que le da un aspecto tranquilo y melancólico. Conforme avanza la carrera, la neblina va desapareciendo y todo se vuelve soleado. Estos cambios entre vueltas evitan que las carreras se vuelvan repetitivas y le dan a cada pista una narrativa propia.

Claro que no todo es perfecto. La dificultad es el mayor problema del juego. Si la dificultad normal es aceptable, las siguientes resultan ridículamente exigentes. El aspecto impredecible del agua hace que, en ocasiones, la moto vuelque y que recuperarse de una caída resulte prácticamente imposible. En la dificultad experto, el juego exige una actuación casi perfecta en todas las pistas: jugar bien en la mayoría, pero perder en una de las últimas —por un obstáculo aparentemente inevitable o porque los otros personajes decidieron golpearte en el peor momento— significa perder todo el progreso y volver al inicio. Afortunadamente, el uso de guardados en la versión de Nintendo Switch permite evitar los peores momentos de frustración.

⭐ POR QUÉ ES UNIVERSALLY ACCLAIMED

En 1996, el Nintendo 64 necesitaba demostrar que era genuinamente distinto de lo que había antes. Wave Race 64 fue ese argumento hecho juego. Los críticos de la época no solo veían gráficos impresionantes — veían agua que se comportaba como agua, algo que ningún videojuego había logrado antes. Pero lo que convirtió ese 92 en algo merecido no fue solo la tecnología: fue que las físicas estaban al servicio de una jugabilidad que se sentía completamente nueva. Un juego de carreras sin autos, con controles que exigían práctica real y pistas que nunca se sentían iguales dos veces. Para los críticos de 1996, eso bastaba para hablar de una obra maestra. Jugándolo casi 30 años después, lo sigue siendo.

CONCLUSIÓN

Wave Race 64 se destaca como un juego de carreras original y memorable. Sus mecánicas acuáticas innovadoras y su jugabilidad adictiva lo convierten en un título obligatorio para los amantes del género. Incluso si los juegos de carreras no son lo tuyo, vale la pena darle una oportunidad a Wave Race 64, porque te aseguro que no se siente en absoluto como uno típico.

Si buscas una experiencia de carreras única y desafiante, este es un clásico que no debes perderte. Es una pena que la serie no haya tenido el mismo éxito que otras franquicias de Nintendo en sus entregas posteriores. Por ahora no volveremos a ver a Wave Race aquí, pero con los juegos de carreras y Nintendo estamos recién empezando.

DATOS CURIOSOS

Wave Race 64 nació como una demo técnica para demostrar las capacidades gráficas del Nintendo 64, sin intención inicial de convertirse en un juego completo. Fue Shigeru Miyamoto quien decidió desarrollarlo como título tras quedar impresionado con las físicas del agua.

Las motos acuáticas del juego son una licencia oficial de Kawasaki Heavy Industries. Sin embargo, cuando el juego llegó a la Consola Virtual de Wii en 2007, el acuerdo había expirado y todos los anuncios de Kawasaki fueron reemplazados por publicidad de Wii y Nintendo DS.

El director de Wave Race 64, Katsuya Eguchi, fue posteriormente productor de Wii Sports Resort y afirmó que su experiencia en Wave Race 64 fue clave para desarrollar el modo de motos acuáticas de ese juego.

Los personajes de Wave Race 64 aparecen como trofeos en Super Smash Bros. Melee y como cameos en 1080° Avalanche, el juego de snowboard de Nintendo para GameCube.

SECCIÓN BONUS

Retrospectivas en video

El canal Jonii tiene una excelente retrospectiva de Wave Race 64 que habla a detalle incluso de los distintos personajes y de las diferencias entre relanzamientos.

El mismo canal tiene también una reseña retrospectiva del primer juego de la franquicia, que me pareció bastante interesante.

Y la mejor canción es…

Kazumi Totaka es uno de los principales compositores de Nintendo y esta gloriosa banda sonora lo demuestra perfectamente. El tema principal aparece varias veces, en distintas formas, a lo largo del juego y resulta un deleite en cada una de ellas. Sin embargo, la que para mí es la mejor canción es la que acompaña a mi pista favorita. El tema de Drake Lake, con sus flautas y su bajo, va perfectamente de la mano con las aguas tranquilas del circuito.

PRÓXIMAMENTE

Hablaremos de nuestro primer FPS, uno de los géneros más exitosos en términos comerciales de la historia de los videojuegos. Qué mejor que comenzar con uno de los más influyentes: la obra maestra definitiva de id Software, Quake.

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